El desvelo no termina con un largo periodo sobre mi cama y almohadas, sigue, me persigue y es ahí donde me doy cuenta que mi nobleza no es más fuerte que mi rencor, y que mi ingenio se alimenta de odio, como se alimenta de carne un león, como se le llenan los ojos a un niño en una juguetería, así mismo se llena mi ira y melancolía; muerte a ello, muerte rápida y dolorosa, rápida para regresar a mi labor, dolorosa para aprender cómo se debe; aprender y jamás repetir.
Mi cuerpo ya muestra síntomas de deterioro, y mi mente trata de ocultarlos -cuando juega de mi lado- cuando no, me hace oír música acorde a mi melancolía. Me traiciona la desdichada como en venganza por descuidarle y no alimentar su ego con conocimiento, poemas y canciones con mi guitarra, la dejé a un lado, como lo hice alguna vez con la noche, y no deberá ser así nunca más. A mis tres damas, mi guitarra, mi poesía y que sería de ellas sin la noche, Mi Bella Dama Noche.
La noche me dice que duerma cuando ella parta, mi guitarra me ha gritado que le toquetee y le abuse, con amor, con delicadeza, pero que le abuse, y mi poesía me ha dicho que ya ha vuelto de su largo viaje, y esta vez para quedarse junto a mí, junto a mis lectores, junto todo aquel que siente que necesita vectores y a quien pueda llegar a dejarle un mensaje, un suspiro y por qué no, una nueva perspectiva de lo que vivir es. Ya lo sabrán, algunos ya lo saben, yo solo tengo una perspectiva y la compartiré adelante.
Ahí te dejo, mi melancolía, no al mundo, ahí te dejo a ti, melancolía, pues mi colérico volvió a reclamar protagonismo, y la fuerza que me daba me ha hecho falta, y mis conquistas prueban que la melancolía es buena compañía de la soledad, porque esta se contagia y por ello hay tantas venas segadas, tantas copas rotas y ciudades tan frías.
Con tanto por hacer, y algunos jugando a creer, con tanto por decir y algunos sin poder decidir, y yo aquí, pensando en sandeces, o en una sola y sus estupideces, en lo que pudo ser y no fue, o peor, en lo que fue y aún no puedo creer. ¡Que me parta un rayo! De Ícaro a Zeus, que pase el mensaje y que este arremeta sin piedad contra el vasallo, que no quede nada de él, que siga el genio… yo me callo.
Vivir no es más que esperar a la muerte, pero
¿Por qué esperarla sentado?
si puedo vivir intensamente y sorprenderla parado.
si puedo vivir intensamente y sorprenderla parado.

