Como si no hubiera vivido antes y empezara de
cero, tal y como empieza un aguacero,
Confieso que llegaste a mí, y quiero que te quedes, así, sin más ni menos.
Cual primavera perdida en el extremo norte, sus luces y frio intenso,
llegaste a cantar amaneceres a mis lóbregas noches.
Silbabas como silba mi alma al viento cuando tiene tu risa,
Reías como ríen mis manos al tocarte y mis ojos al posarse sobre ti.
Tu silueta empaña lo que había dibujado el tiempo en mi mirar,
Con su paso implacable, con su cruel tallado.
Esos cabellos que bailan con las luces como queriendo conquistar,
Cautivan uno y cada uno de mis pensamientos.
No hay espacio alguno en ninguno de los muchos rincones de mi mente
En que no esté gravado tu nombre, y junto a él, tu rostro.
Ya es hora de que acepte que no hay sueño posible que quiera alcanzar
Si no llego a él tomado de tu mano, o mejor, de tu cintura.
Quiero que juguemos, que cantemos, que riamos y lloremos juntos,
Y que las sales de lágrimas y las mieles de besos se nos pierdan en los días.
Que no haya más noches frías ni días secos; no más palabras huecas.
Y que de ti y de mí no quede más que un nosotros, que sea principio y sea final.
Te amo como no ame jamás, te amo así, sin más.
Cual primavera perdida en el extremo norte, sus luces y frio intenso,
llegaste a cantar amaneceres a mis lóbregas noches.
Silbabas como silba mi alma al viento cuando tiene tu risa,
Reías como ríen mis manos al tocarte y mis ojos al posarse sobre ti.
Tu silueta empaña lo que había dibujado el tiempo en mi mirar,
Con su paso implacable, con su cruel tallado.
Esos cabellos que bailan con las luces como queriendo conquistar,
Cautivan uno y cada uno de mis pensamientos.
No hay espacio alguno en ninguno de los muchos rincones de mi mente
En que no esté gravado tu nombre, y junto a él, tu rostro.
Ya es hora de que acepte que no hay sueño posible que quiera alcanzar
Si no llego a él tomado de tu mano, o mejor, de tu cintura.
Quiero que juguemos, que cantemos, que riamos y lloremos juntos,
Y que las sales de lágrimas y las mieles de besos se nos pierdan en los días.
Que no haya más noches frías ni días secos; no más palabras huecas.
Y que de ti y de mí no quede más que un nosotros, que sea principio y sea final.
Te amo como no ame jamás, te amo así, sin más.