Casi todo hombre quiere una dama
Que sepa comportarse y nunca falle
Ni dentro de su casa ni en la calle,
Pero que sea una fiera en la cama.
No sé si por contrariar, yo sustento
Que me gusta una mujer alocada
Con actitud altiva, nunca hincada;
Colmada de experiencias, no de intentos.
El que sea prudente es una cosa,
Pero ¿recatada tímida y sosa?
Así no es mi mujer anhelada.
Que no se obsesione con su cabello,
Que suelto y salvaje se ve más bello
Mientras le da buen uso en la velada.