Las
innumeradas tazas de café
Se
levanta un féretro que contiene
Los
restos de un mortal y de su fe.
Las
manos amorosas de una esposa
Acarician
un rosario con fervor,
Mientras
los ramos de flores y rosas
Decoran
a la tristeza y al terror.
Dos
hijos y una hija le han llorado
Como
llora quien pierde a un ser amado
A
las vísperas de su despedida.
Mas
la vida continúa de su lado
Y
aquel a quien les han arrebatado
Habrá
Dios de tenerle en mejor vida.