No voté, lo digo sin orgullo, no voté. No voté porque me dio pereza. Pensaba votar en blanco pero me dio pereza predisponerme a la misma realidad de siempre; en Colombia no hay democracia sino dinero para comprar votantes. No hay conciencia, hay prostitutos llenos de necesidades y sueños sin cumplir; hay más hambre que ganas de vivir, de vivir bien.
Es
imposible elegir bien en este país porque simplemente no hay una buena
elección. Si queda el del Polo, malo porque es “guerrillo”, si queda el de CR,
malo porque es corrupto, el de la U es un “paraco” y así sucesivamente. No se
dan cuenta que el problema no yace en el partido de pertenencia, el problema
yace en el país de procedencia; el problema es que todos son colombianos.
No
es falta de educación y no me canso de decirlo, ¡NO ES LA FALTA DE EDUCACIÓN!
Es la falta de cultura, sentido de pertenencia, prudencia, respeto y mesura. No
nos duele lo nuestro cuando también es de los demás, nos duele sólo cuando es
nuestro y ya. ¿Qué les enseñamos a los niños en este país? Que lo importante no
es ganar sino divertirse, lo que en palabras adultas da como resultado: "No
importa si triunfas, lo importante es que la pases bien. No importa si tienes
un buen trabajo mientras puedas irte de parranda con tus amigos. No importa si no
eres exitoso, siempre podrás ser un borracho.”
“¿Por
qué votaste por ese candidato? ¿Por qué votaste en blanco? ¿Por qué lo
anulaste?”, son las preguntas típicas al revelar un voto que se supone que sea
secreto, mas al revelarlo recibimos tales preguntas que al final son reclamos.
Nadie pregunta para qué votamos, no hay un propósito, sólo supuestas razones. ¡Votamos
para que cumplan! Sí, votamos porque “nos gustan” sus propuestas, pero se nos
olvida que votamos para que cumplan. Lo explico para decir que no voté, no sólo
por la pereza que ya mencioné, no voté para demostrar que ya no me interesa, no
me importa lo que pase porque ya sé lo que va a pasar, llevo sabiéndolo por
casi 20 años.
No
es que no haya esperanza, es que aun no hay conciencia. Depositamos la
confianza en estos supuestos rescatadores de los escombros en los que yacemos
por nuestra propia negligencia; sólo en este país se ve un alcalde ciego.
Estamos en esta escombrera debido a que no sólo no sabemos escoger, no hacemos
nada para cambiarlo. Nos quitaron a la rata que había arriba para que escogiéramos
un gato panzón que se las comiera a todas, nos dieron esa oportunidad pero sin
el gato. Tan sólo nos dieron la oportunidad de elegir otra rata de turno. ¿Votar
en Blanco? No, la verdad no lo haré más, eso demuestra que estoy inconforme con
los candidatos y sus propuestas. En cambio elegí demostrarles que estoy en
contra de esta supuesta democracia y que no me interesa un carajo lo que hagan,
pues a los que les interesa, les interesa lo suyo y nada más. A mí me duele
tanto lo nuestro que ya no me puede doler más.
Son
muchos los que quieren progresar, pero son muchos más lo que están en esa zona
de comodidad. A los que les alcanza “pal guaro”, a los que un gota a gota los
saca de problemas, a los que les importa más “cancelar” el recibo de este mes o
comer lechona, que el futuro de sus hijos, su urbanidad, salud, educación y ¿por
qué no? Su seguridad y su vida.
Para
eso no voté. Para decirle a mi país: ¡No más!.