martes, 18 de febrero de 2014

El festín del arlequín

Señor candidato, falso timorato, de moral discutible.
Sea usted sincero, no maquille ceros ni compre conciencias,
Que suena trillado y mal ensayado aquel sermón risible
Sobre las razones de los pormenores en la residencia.

Diga la verdad, diga la verdad; ¡no sea sin vergüenza!

Con un traje en paño que no tiene un año y le sienta apropiado
Mientras a “su” pueblo se le cae el suelo, la loza y pintura
De una casa vieja que poco semeja un techo adecuado.
Y usted y esa risa que practica en misa, ¡Pobre caradura!

Diga la verdad, diga la verdad, ¡ruin caricatura!

Son sus enemigos, cánticos y libros y fieles ideales;
Como son aliados -suyos, fracasados- pobres feligreses
Que tragan entero, sin pensar primero en problemas reales
Y así sus bolsillos y los de sus pillos engordan con creces.

Diga la verdad, diga la verdad, ¡sin desfachateces!

Vuelve victorioso, tan majo y dichoso al cesar elecciones
Que le nombran nuevo rigente del huevo, que se hace pudiente
Con el hambre y muerte de un pueblo sin suerte  que entre desilusiones,
Ignorancia y celo, halló su consuelo en alguien sonriente.

 Diga lo que quiera, diga lo que quiera, que ¡yo sé que miente!










domingo, 16 de febrero de 2014

Ven

Vuelve a mí cuando no te necesite, vuelve cuando esté en la cima,
Cuando hayas encontrado aquello supuestamente necesitas.

Busca en mí lo que no tengo, búscame en la obscuridad,
En aquello que detestas y no quieres aceptar, búscame sin más.

Pero sobre todo, ven a mí cuando ya no quiera verte,
para tener el placer de todo lo que me diste devolverte.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Un sueño alado

Hay un mundo lleno de puertas abiertas que se mesen a tu paso,
Del que caen las rosas cuando no sueñas, cuando sollozas.

El viento se lleva tu perfume,
Lo pasea por doquier,
Como si quisiera pintarlo todo con tu aroma,
Con el rojo de tus labios,
El dorado de las hebras que cuelgan sobre tus hombros
Y ese azul inmenso de tus ojos…
Que llena de paz y atormenta a la vez.

En él, tu aliento es fuego,
Arrastra las hojas,
Amarillas, verdes, rojas,
Que cuentan tus historias y huyen con tus miedos,
Que juegan con los niños de tus recuerdos
Y los ángeles de tus miradas.

El mar de tus tormentos ya no es eterno,
Cuenta a pasos lentos, victorias, caídas y silencios.
Pero, son más pétalos que espinas los que en él se posan,
Son más lilas que mentiras,
Son más girasoles que discordias.

Hay un mundo en el que duermo y te dibujo,
En el que eres ríos y eres cielo,
Eres todo lo que eras, lo que eres y serás;
Uno perfecto en el que te pierdes en mis manos…
Del que nunca te marchaste…
En el que sigues a mi lado.

Cómo te extraño, ángel de ojos azulados.