Es hora de caer derrotado sin más que lo que me quedó.
Daré al viento lo que le pertenece, y con él, que se vaya tu recuerdo. En el fondo de una botella trato de encontrar lo que perdí, o lo que dejé en la silla de algún bar del que ya no recuerdo el nombre, no recuerdo ni donde está.
Daré al viento lo que le pertenece, y con él, que se vaya tu recuerdo. En el fondo de una botella trato de encontrar lo que perdí, o lo que dejé en la silla de algún bar del que ya no recuerdo el nombre, no recuerdo ni donde está.
Bebo solo, bebo con los que dicen ser mis amigos, pero nada se siente real; la mente engaña lo que los ojos ven, las manos tocan lo que el corazón no siente, y ella ni siquiera llama a decir que lo siente. Se reiría de mi hasta el más pobre, me ganaría hasta la mala suerte e incluso no me tomaría ni la muerte, ya tiene suficiente trabajo, como para preocuparse de un cobarde cabizbajo.
Llorar en mi soledad no es solución, ni poner esa triste canción, aunque la combinación de ambas –cuasi fatal- resulta sobrecogedora y es la más sutil forma de decirme que estoy vivo, que siento, y ¡Dios como lo siento!
¡Sí! ¡Mierda sí que lo siento!
Siento, no el hecho de haber estado contigo, sino el no haber entendido que no podía cambiarte. Siento el hecho de haberme creído mi propio cuento de hadas, siento haber contado una historia de las malas. Siento lamentarme lo que no hice, cuando hice más de lo que quise y te quise hasta que más no quisiste. Siento haber llorado por ti, cuando en realidad lloraba por mí. Pero si hay algo que siento, es todo aquello que te di, no por habértelo dado, ni porque lo hayas tirado, sino, porque nunca lo quisiste y yo nunca lo vi.
Y ahora solo puedo sentir una cosa, ¿y sabes qué? No voy a dejarte ahí lo que perdí, pues ni en botellas ni en mujeres lo conseguí, aquello que perdí o creí haber perdido, siempre estuvo allí, frente a mis ojos, mi orgullo y mis enojos, mis estribos y mis antojos nublaban la visión de lo que podía reconocerle, pues ni con tiempo ni paciencia pude conocerte, pero es que siempre me faltó conocerme a mí mismo, es ahí donde fallé, de cara en el abismo -como le falla la fe a uno que otro obispo- así mismo fallé, mas por puro egoísmo.
Lo que puedo sentir es simpatía, no más odio, tal vez apatía, puedes morir o verte bonita, eso es ya igual para quien se ha dado cuenta que va cuesta abajo, rodando sin control y cual inocente ratón que solo espera que el futuro le sea mejor, que sea un trozo queso o de crema un tazón, y no de nuevo ese gato panzón, que casi le engulló y se sintió triunfador.
Y sí, cuesta abajo dije, pues el éxito –mal buscado- siempre en la cima, sonde solo habitan algunas aves y un mal clima, no se encuentra ahí, sino en las minas, adentro, como buscando en lo más profundo de tu ser, donde nada se puede esconder y donde lo que se esconde sale a florecer, pues las habilidades más notables y únicas son como nuestras únicas e irrepetibles esmeraldas, solo están aquí en nuestra tierra, ella nos las dio, otros se las llevan, pero si están en mí, haré que se vendan, o al menos que les exhiban en la tienda.
Aquello que perdí fueron esas esmeraldas que viven en mí, que viven en ti, que viven en todo aquel que quiere seguir y que a veces no sabe cómo, pero que tiene en el fondo aplomo y solo espera una luz que le guie. Estoy de pie, ya en el fondo de la mina, contemplando nada más que ese verde incandescente que hace que ya no me lamente, pues tengo talento, ideas y mucho en mi mente - que me dice que siga y le recuerde-, que no trate de olvidar que le tolere, así aparezca de vez en cuando y que carezca de mi total atención; que sea ya el final de esa canción, pues lo único que puedo oír ahora es el latir de mi corazón que me dice que ya todo terminó.
Recoge tus esmeraldas, yo ya recogí las mías; y si no entendiste el mensaje, no las busques todavía.
Realmente todas las personas en una relación, piensan en algún momento, en que esta no funciono por culpa de alguna de las partes... pero porque no pensar en que realmente, no se encontraron ni en el momento, ni en el lugar, ni a la hora indicada. Buen tema.
ResponderEliminares extraño ver como otra persona puede plasmar de mejor manera lo que tu sentiste :)
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