Vuelves conmigo porque te perdoné,
Y me pregunto si por mí lo harías
O si solamente te quejarías
Y hablarías de cómo te traicioné.
¿Y qué si soy yo quien se equivoca?
¿Serás lo suficientemente noble
Para perdonar? O ¿será el doble
De dura la condena de tu boca?
No vuelves conmigo, sino contigo;
¿Y que es en lo que mi ser mitigo?
Sólo el charco en el que echaste mi orgullo.
Vuelves por aquel fruto que sembraste,
Aunque es mi turno -ya que lo arrancaste-
Y es ahora tu fruto lo que engullo.
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