Se dice que entre gustos no hay disgustos
Y que hay que respetar el gusto ajeno,
Que hay que tomarlo por el lado bueno
Y nunca hacer un comentario injusto
Y quien me dice a mi lo que justo es,
Si es que ninguno es monedita de oro;
Hay quien calla y habla como loro
Y está quien al hablar es siempre soez.
Y es que al final nadie tiene la razón,
Ni el brillante ni el que tiene corazón;
Lo difícil es siempre complacerles,
Pues quien paga cree poseer poder
Para andar quejándose y para joder
Y aun así te exigen entenderles.
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